El seminario resulto bastante novedoso e incluso podía convertirse en un  obstáculo para el intento que en esos años se estaba haciendo de introducir algunas ideas y conceptos del psicoanálisis en la enseñanza de la medicina, para las cuales había cierta resistencia entre la planta de los profesores con mayor antigüedad.

Es en este contexto que se puede entender el párrafo que  Fromm escribió en el prólogo  del libro que publicó en el seminario de Cuernavaca y que a letra dice: “Cualquier psicólogo, aun hace veinte años, se habría sorprendido mucho – o se habría escandalizado – al descubrir entre sus colegas cierto interés por un sistema religioso “místico” como el budismo zen. Le habría sorprendido aún más, el descubrir que la mayoría de los presentes no sólo estaba “interesada” sino profundamente preocupada por el tema y que consideraba que la semana pasada, con el doctor Suzuki discutiendo sus ideas, había tenido una influencia muy estimulante y refrescante sobre ellos, en el menor de los casos.

Al seminario asistieron 15 psiquiatras y psicólogos de México y los Estados Unidos (la mayoría de ellos psicoanalistas). Esta fue la primera reunión a nivel internacional que tuvo el naciente grupo de analistas que Fromm había entrenado y que posteriormente fundaría el Instituto Mexicano de Psicoanálisis en 1963 en el cual él enseñó durante 23 años.

Este seminario se considera pionero en el tema que abordó y – dada la influencia que el pensamiento de Freud ha tenido en la formación del pensamiento occidental - algunos lo consideran como una reunión cumbre entre el pensamiento occidental y Oriental.

Casi todos los autores que desde entonces han escrito sobre el tema  mencionan  la reunión de Cuernavaca.

Dos libros recientes sobre el tema son una muestra de ello:

a) En 1998 se publicó “El Diván y el Árbol”. Reúne artículos de varios autores (todos psicoanalistas). En el prólogo se lee el siguiente párrafo: “… en el dialogo entré el budismo y el Psicoanálisis, ningún trabajo ha superado en impacto e importancia al clásico de 1960  Budismo Zen y Psicoanálisis de D.T. Suzuki, Erich Fromm y De Martino. Este último autor fue suprimido en la edición en español

b) En el 2003 aparece Psychoanalysis and Buddhism. An unfolding Dialogue”. Es una colección de artículos de varios psicoanalistas con experiencia amplia en la práctica de la meditación de diferentes escuelas budistas. El prólogo comienza con el siguiente párrafo: “Aunque hubo un gran interés  en el budismo por psicoanalistas como Erich Fromm y Karen Horney en la década de 1950 y 1960 este interés hasta cierto punto permaneció subterráneo hasta años recientes, en que aparece un marcado resurgimiento del interés en este tema, como lo reflejan la popularidad que han alcanzado los libros de Mark Epstein, Jeffrey Rubin etc.

Anthony Molino, el editor de este último libro, escribe el siguiente comentario: “Algunos puristas y devotos del psicoanálisis pueden alarmarse con esto, pero la realidad es que nos guste o no, hay signos de que el budismo está aquí y permanecerá en nuestra  cultura y su influencia sobre el psicoanálisis está aumentando”.

EL TEXTO DE SUZUKI

Durante los ocho días que duró el seminario Suzuki ofreció cinco conferencias cuyos títulos son:

Oriente y Occidente.

El inconsciente en el Budismo Zen.

El Concepto de yo en el Budismo Zen.

El Koan

Los Cinco Pasos (Go-I)

En este trabajo sólo me referiré a la conferencia No. 5 por lo que  ella significó en el proceso del seminario.

El tema de la quinta conferencia lo introdujo Suzuki como una respuesta a las preguntas que los asistentes le habían hecho. Al parecer Suzuki se dio cuenta de que los asistentes no habían  comprendido muy bien lo que él había dicho en las conferencias anteriores.

Inicia su conferencia con las siguientes palabras: “Se han formulado algunas preguntas – preguntas que surgieron de sesiones anteriores de este “seminario” – y a medida que las revisé descubrí que la mayoría de ellas parecían olvidar el punto central en torno al cual gira el zen. Esto me decidió a decir algo más acerca de la vida y la enseñanza zen”.

En las anteriores conferencias Suzuki ha estado exponiendo lo que podríamos considerar algunos aspectos teóricos del zen. Incluso su abordaje intenta establecer un puente con algunos conceptos  centrales del psicoanálisis como el de inconsciente.

En la quinta conferencia Suzuki  deja de lado lo teórico e intenta exponer, hasta donde es posible, en qué consiste la experiencia del hombre dedicado al zen. Y digo hasta donde es posible, pues él mismo aclara que eso es casi imposible y al respecto escribe:

“…aunque todos los océanos se convirtieran en tinta, todas las montañas en pincel, y todo el mundo en hojas de papel, y se nos pidiera escribir sobre el zen, no podría darle plena expresión a él”. No es raro que mi torpe lengua, tan distinta a la del Buda, no haya podido hacer que los demás llegaran a una comprensión del zen en las cuatro conferencias anteriores”

A continuación Suzuki expone los que él llama los Cinco Pasos conocidos como Go-I en el entrenamiento del zen:

“El hen en el sho”

“El sho en el hen”

“La venida del sho”

“La llegada al ken”

“El establecimiento en el ken”

Lo que Suzuki expone son los pasos del proceso a través del cual el hombre dedicado al zen sufre la transformación total de su personalidad.

Los dos primeros pasos son esencialmente de comprensión intelectual al que llama noéticos; el tercer paso es un paso intermedio decisivo en que lo noético empieza a ser connación o voluntad  y el conocimiento se convierte en vida. En este paso, el sujeto al dejar la esfera intelectual, se convierte en una personalidad viva, sensible y volitiva.

En el tercer paso acontece una integración de todas las contradicciones que el sujeto ha experimentado. Suzuki describe este estado de la siguiente manera: “Así todas las contradicciones se unifican como una entidad viva de contradicciones”.

El tercer paso y el cuarto están íntimamente relacionados. En este  paso el hombre dedicado al zen tiene una conciencia lógica y noética, tiene conciencia de las contradicciones y la dificultad de integrarlas, pero tan pronto como entra en el cuarto paso sale del ojo del huracán y se sumerge en medio de la tormenta. Las contradicciones son dispersadas a los cuatro vientos. El hombre está ahora en la tormenta misma.

Mientras que en el tercer paso aún existe un residuo de los pasos anteriores en el cuarto paso los ha dejado atrás, porque es la vida misma, libre de sus paradojas intelectuales o, más bien, incluye sin separación ni diferencia o, mejor, en forma total, todo lo intelectual, afectivo o de connación. Es el mundo tal como lo tenemos con todos sus “meros hechos”, como los toman algunos filósofos, que se nos enfrenta irrevocablemente. El hombre dedicado al zen ha “puesto sus pies”  justo en ellos. Su verdadera vida empieza aquí.  Y Agrega  Suzuki: “Aquí de hecho, con toda  realidad, empieza la vida de amor (karuna) del hombre dedicado al zen”.

Después continúa una serie de ejemplos concretos sobre ésta actitud de amor o karuna. Y termina con una enumeración de las seis  paramitas (virtudes) de la tradición Mahayana que en el Theravada son 10. 

El último paso, el quinto. Se dice que en el anterior el viajero aún está en el camino hacia la meta. En el cuarto paso alcanza su objeto, porque ha llegado a su destino. Aquí el hombre trabaja tan esforzadamente como siempre; permanece en este mundo entre sus semejantes. Sus actividades  diarias no varían; lo que se modifica es sus subjetividad”. Y a continuación escribe un pasaje de Hakuin (maestro zen) que a la letra dice: “Después de todo, no hay mucho que decir sobre la vida del hombre dedicado al zen, porque su conducta exterior no significa mucho; está plenamente dedicado a su vida interior. Exteriormente puede vestir harapos y trabajar como un jornalero insignificante”.

Suzuki termina su trabajo con una cita del Dhammapada que a letra dice:

Hacer el bien

Evitar el mal

Purificar el corazón (algunos aquí ponen mente)

Este es el camino de Buda (aquí algunos traducen el camino de todos los Budas)

Y termina con la siguiente pregunta al auditorio ¿No puede aplicarse esto a todas las situaciones humanas modernas y antiguas, occidentales y orientales”?.

Está claro que Suzuki no respondió a las preguntas que le hicieron los participantes ni parece dio alguna explicación al respecto. Las causas o motivos pudieron ser varios. Esto lo dejo a sus propias reflexiones.

EL TRABAJO DE FROMM

En su introducción señala que su trabajo fue completamente revisado en su extensión y contenido para la publicación del libro, y la razón de ello, según Fromm, fueron las conferencias dadas por Suzuki. Estas constituyeron un estímulo para ampliar y revisar sus ideas, no solo en la comprensión del zen, sino de ciertos conceptos psicoanalíticos, por ejemplo: lo que constituye el inconsciente, la transformación del inconsciente en consiente y la finalidad de la terapia psicoanalítica.

Las ideas de Fromm no siempre están de acuerdo con lo que Suzuki expuso, aunque esto no lo dice explícitamente Fromm y hay que colegirlo al leer ambos textos. Esto lo expresó Fromm con toda claridad en la reunión que tuvimos a principios de 1973 en su casa  en Cuernavaca en donde comentó que Suzuki no entendía muy bien el psicoanálisis. En los párrafos de introducción a su trabajo, Fromm  comienza ubicando al Zen y al Psicoanálisis como el producto de dos diferentes tradiciones culturales y al respecto escribe: “El Psicoanálisis es tan exquisitamente Occidental como el zen es Oriental. Esto es una respuesta a los textos de Suzuki Oriente y Occidente que - creo yo- tienen cierto tinte a favor del pensamiento oriental.

Fromm expone algunas diferencias entre psicoanálisis y budismo pero termina preguntándose ¿Puede resultar la discusión sobre la relación  entre psicoanálisis y budismo zen en algo más que la afirmación de que no existe relación alguna, salvo la de una diferencia radical insalvable?

Fromm concluye que, sin embargo, hay un interés indudable y  creciente por el budismo zen entre los psicoanalistas.

¿Cuáles son las fuentes de este interés?  ¿Cuál es su significado?  En su trabajo Fromm intenta dar respuesta a estas preguntas.

Concluye la introducción  con el siguiente párrafo: “Espero demostrar de esta manera por qué el estudio del budismo zen ha tenido una significación vital para mí y es, en mi opinión, importante para todos los estudiosos del psicoanálisis”.

Los temas que Fromm abordará en el libro son los siguientes:

I- La crisis espiritual y el papel del psicoanálisis.

II- Valores y metas en los conceptos psicoanalíticos de Freud.

III- La naturaleza del bienestar. La evolución psíquica del hombre.

IV- La naturaleza de la conciencia, represión y des represión.

V- Principios del Budismo Zen.

VI- Des represión e iluminación.

A continuación expongo un breve resumen de lo que expone en estos temas:

I- Lo primero que hay considerar es la crisis espiritual  que atraviesa el hombre Occidental en esta época histórica.

ll- El psicoanálisis es una expresión de esta crisis y un intento por encontrar una solución. Pero este análisis debe ir más allá del análisis freudiano clásico de allí que se hayan desarrollado orientaciones como el psicoanálisis humanista y el existencialista.

III- Cual es la ayuda que puede ofrecer el psicoanálisis a estos problemas existenciales, cuyo abordaje debe ser diferente a la “curación”, la cual consiste en suprimir los síntomas, que es lo que se ofrece a los que no pueden funcionar socialmente. Para los pacientes con problemas existenciales la curación no consiste en la ausencia de enfermedad sino en la presencia del bienestar.

A continuación Fromm expone el concepto de bienestar en forma muy interesante.

IV- En este  tema Fromm comenta que hasta aquí ha planteado las ideas del hombre y la existencia humana que fundan las metas del psicoanálisis humanista. Pero agrega que éstas también las comparten otras corrientes humanistas, filosóficas y religiosas. La diferencia es que el psicoanálisis tiene un método  específico. A través del cual trata de alcanzar su meta, la cual es  volver consiente lo inconsciente.

En este tema Fromm desarrolla una serie de ideas originales y brillantes sobre cómo entiende él la conciencia y el inconsciente.

Acepta la critica que hace Suzuki del concepto de empatía que a letra dice: “La idea de participación o empatía, es una interpretación intelectual de la experiencia primaria, mientras que por lo que se refiere a la experiencia misma, no hay lugar para ningún tipo de dicotomía. El intelecto, sin embargo, se impone y rompe la experiencia para reducirla a un tratamiento intelectual, que significa una separación o bifurcación. El sentimiento original de identidad se pierde entonces y el intelecto  puede hacer pedazos la realidad a su manera característica. La participación o empatía es el resultado de la intelectualización. El filósofo que no tiene experiencia original puede caer  en ella .El conocimiento de otra persona requiere estar dentro de ella, ser ella. El analista debe convertirse en el paciente y, sin embargo debe ser el mismo”.

Esta idea Fromm la desarrollará con más detalles al referirse a la relación entre el sicoanalista y el paciente en las coherencias que, dos años más tarde, ofreció  en la William Alanson White en Nueva York y la llama relación central o de centro a centro.

V- Aquí Fromm comienza enumerando los temas que ha tratado en los parágrafos anteriores, cuyo objetivo es preparar el terreno a un examen de la relación entre el psicoanálisis y el zen. Dice  que no se trata de presentar un esquema sistemático del Zen, que eso lo ha hecho Suzuki y además está en los escritos de éste. En este apartado  escribe Fromm “me referiré a aquellos principios del Zen que tienen importancia inmediata para el psicoanalista”.

En este apartado reflexionará sobre el fin  básico del zen, el satori o iluminación. Fromm apunta que ella en términos psicológicos es la verdadera realización del estado de bienestar.

Aquí también hace una reflexión muy interesante de la relación entre ética y zen y psicoanálisis señalando que ambos trascienden la ética, pero su fin no puede realizarse si no se produce una trasformación ética . Esto lo verá más claro al conocer el Theravada y ver la división del Óctuplo Noble Sendero (Hojas inéditas). Muchas cosas más que sería imposible abordar en este tiempo.

Al final apunta  lo que él considera una hipótesis a comprobar,  que es que la trasformación del inconsciente en consiente hasta sus últimas consecuencias, nos acerca más al concepto de iluminación.

Termina el texto exponiendo algunas ideas en que psicoanálisis y zen pueden apoyarse y beneficiarse mutuamente. Al respecto Fromm escribe lo siguiente: “Pero lo que puede afirmarse con más certidumbre es que el conocimiento del zen, y la preocupación por él, puede tener una influencia muy fértil y clarificadora sobre la teoría y la técnica del psicoanálisis. El zen, a pesar de que su método es diferente del psicoanálisis, puede afilar el enfoque, lanzar nueva luz sobre la naturaleza de la visión y elevar el sentido de lo que es ver, de lo que es ser creador, de lo que es superar las contaminaciones afectivas y las falsas intelectualizaciones que son los resultados necesarios de la experiencia, basada en la separación sujeto-objeto.

Por su radicalismo mismo respecto a la intelectualización, la autoridad y la ilusión del ego, por su acento en la meta del bienestar, el pensamiento zen profundizará y ampliará el horizonte del psicoanálisis y lo ayudará a llegar a un concepto más radical de la percepción de la realidad como fin último del conocimiento pleno, consiente.

Si es permisible especular más sobre la relación entre el zen  y el psicoanálisis, podríamos pensar en la posibilidad de que el psicoanálisis pueda ser importante para el estudioso del zen. Me lo imagino como una ayuda para evitar el peligro de una falsa iluminación (que no es, por supuesto iluminación), una iluminación puramente subjetiva, basada en fenómenos psicóticos o histéricos o en un estado de trance auto inducido. La clarificación analítica podría ayudar al estudioso del zen a evitar ilusiones, cuya ausencia es la condición misma de la iluminación”

Para terminar solo quiero agregar que alrededor de los 68 años Fromm abandona la meditación de tipo Zen e inicia la práctica sistemática de la  meditación vipassana instruido por Nyanaponika Thera a quien conoció en Locarno Suiza, en donde Fromm estaba instalándose para vivir definitivamente y  Nyanaponika Thera era invitado regularmente cada año por un pequeño grupo de personas.

Resumen de la conferencia dada por el Dr. Alejandro Córdova C., en el Instituto Mexicano de Psicoanálisis, el 31 de julio de 2004, como parte de las actividades conmemorativas del 40 aniversario de la fundación del instituto.