La semana siguiente del curso se centra en los acontecimientos desagradables y que causan estrés.

Se trata de que los pacientes perciban los factores de estrés- las cosas de la vida que los provocan – poniendo atención al cuerpo, los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Se les pide que sólo sean conscientes de ellos; no se ha de hacer nada más.

Existe un cuestionario elaborado por Daniel Goleman sobre la ansiedad somática cognitiva. Este método detecta si una persona siente más ansiedad en la mente o en el cuerpo.

Dentro de las tónicas que aplicamos en el curso la meditación es la más cognitiva de estas técnicas, pues se trata de observar la mente sin hacer nada con el cuerpo. La exploración del cuerpo es la más somática de todas, porque se mueve el cuerpo.

 

En la práctica de la clínica son muy importantes ciertos principios como el no emitir juicios, la paciencia, la aceptación y la confianza. Es muy importante no establecer una actitud de lucha y esfuerzo. Estos principios no se enseñan del modo en que se hace en los sutras. Se trata de introducirlos en forma natural y coherente. Si sienten que no hacen algo bien y comienzan a juzgarse les recordamos que su trabajo consiste sólo en observar, en ver con claridad, no en emitir juicios. Se les recomienda ser pacientes y que durante las ocho semanas que dura el curso no intenten hacer que el problema desaparezca o disminuya. No se trata de hacer nada y que sencillamente hagan su trabajo en casa y que observen que pasa. Al final del programa se les pregunta si han sentido algún beneficio pero se les dice que no se trata de quitarles los síntomas como el dolor, la hipertensión etc. Que no haya actitud de lucha y esfuerzo. Se les dice que se les va enseñar a estar tan relajados, que estar algo tensos está bien.

 

Se enseñan tres técnicas principalmente. Todas ellas emplean la respiración como objeto central.

A la clínica llegan personas con padecimientos graves, personas de edad avanzada o que van en sillas de ruedas, por lo que no se les pide que se sienten con las piernas cruzadas. Se acuestan en el piso sobre mantas o esteras. Se les pide que dirijan su atención al movimiento del vientre al respirar y después cuando están más tranquilos se comienza con un ejercicio que consiste en recorrer con atención todo su cuerpo. Se comienza por el pie izquierdo y se recorre todo el cuerpo en superficie y en profundidad. El ejercicio dura 45 minutos y en cada momento el paciente observa y deja ir, se trata de ver, sentir y abandonar una y otra vez. Esto se hace seis días a la semana durante dos semanas, cuarenta y cinco minutos cada día.

 

El programa está diseñado en forma de curso y se considera que la atención plena es la base que unifica las diferentes prácticas que se enseñan. Creemos que la práctica de la atención plena en la vida diaria es extraordinariamente importante para desarrollar y comprender la esencia de la enseñanza de la meditación.

El curso tiene como objetivo que el paciente aprenda a cuidarse mejor, a vivir con mas plenitud y como avanzar, si es posible, hacia una mayor salud y bienestar. No se trata de reemplazar el tratamiento médico sino de complementarlo.